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El FOBO no te deja decidir, pero tiene arreglo

Hace un tiempo, un amigo mío sufrió un ataque de FOBO. 

Sí, FOBO, no me refiero al conocido FOMO (miedo a quedarse fuera). 

Él tuvo FOBO. 

Te cuento. 

Llevaba una temporada quedando con dos chicas. Nada formal pero tampoco demasiado informal.

A medida que iba pasando el tiempo, ellas trataban de definir un poco más la relación, pero él evadía el tema. 

No era un tema de miedo al compromiso, es que una tenía unas cosas buenas, y la otra, pues otras. 

Encima, había más posibilidades ahí fuera. 

Y él quería tomar la mejor decisión, porque tenía una hija y no quería que hubiese personas entrando y saliendo de su vida. 

Recuerdo una conversación que tuvimos, donde le dije que estaba postergando una decisión que tenía que tomar o acabaría por perder a las dos. 

Pero seguía viendo demasiadas posibilidades… 

Al final, una de ellas decidió por él y acabó apartándose de tanta incertidumbre. 

Hoy en día sigue con la que se quedó con él y parece que está bien, pero creo que dejar que decidan por ti es un error. 

¿Qué es el FOBO?

El FOBO (fear of a better option) es miedo a una mejor opción, es decir, a tomar una decisión y que haya otra mejor. 

Aprender a elegir es difícil. Aprender a elegir bien es más difícil. Y aprender a elegir bien en un mundo de posibilidades ilimitadas es aún más difícil, quizás demasiado.

Barry Schwartz, psicólogo.

El FOBO es el que nos hace estar más tiempo eligiendo qué serie o película ver, que disfrutándola. El que te hace buscar entre mil restaurantes y te frustres sin saber que elegir. El que te vuelve medio tarumba intentando elegir el regalo perfecto. 

Y eso son nimiedades. 

Imagínate abordar cosas más grandes o trascendentales como buscar una casa, un trabajo, etc. Hay demasiadas posibilidades y demasiados factores a tener en cuenta. 

Ante la toma de decisiones, podemos distinguir a dos perfiles diferentes: 

  • Los satisfactores: simplemente intentan encontrar una solución que sea lo suficientemente buena. 
  • Los maximizadores: los maximizadores intentan tomar una decisión óptima. Esto significa considerar todas las opciones posibles por temor a perder la mejor y, a menudo, conduce a la indecisión, el estrés y la frustración.

Pero lo curioso del FOBO es que no desaparece después de tomar la decisión, sino muchas veces lleva al arrepentimiento pensando si realmente se tomó la mejor opción o se consideraron todas las alternativas posibles. 

Dado que no podemos tener toda la información necesaria para tomar la «mejor» decisión, lo más inteligente es elegir la que parece ser la más sensata en ese momento, incluso si eso significa aceptar algunas compensaciones. Eso es lo que suelen hacer los satisfactores. 

¿Cómo sabes si estás sufriendo FOBO?

Aunque el FOBO no es un trastorno que pueda diagnosticar, nos suele dar algunas señales cuando tratamos de tomar una decisión:

  • Investigación excesiva que conduce a la procrastinación. ¿Dedicas mucho tiempo a investigar todas las opciones potenciales antes de tomar una decisión?
    Es bueno investigar pero se convierte en territorio FOBO cuando terminas tomando la decisión mucho más tarde de lo que habías planeado, o comienzas a sentir estrés por el proceso porque sabes que debes dedicar tus esfuerzos a otra cosa.
  • Arrepentimientos frecuentes por decisiones pasadas. Si sueles mirar hacia atrás y piensas que tal vez debería haber elegido una solución diferente o un camino diferente, es posible que estés experimentando FOBO. 
  • Metas secretas versus experimentación abierta. Anunciar tus metas es una buena manera de comprometerse con ellas y concentrarse en una opción específica. Las personas que experimentan FOBO pueden evitar compartir públicamente sus metas para evitar verse obligadas a tomar lo que puede parecer una decisión prematura y para mantener abiertas sus opciones. 

Siempre es mejor probar, experimentar y mejorar en un futuro que quedarnos atascados para siempre temiendo a que nos vamos a equivocar. 

Así que…

¿Cómo lidiamos con el FOBO?

Cuanto más importante sea la decisión, más difícil será lidiar con FOBO. Por eso es mejor comenzar a trabajarlo con decisiones pequeñas y menos estresantes.

  • Reconoce las señales. El primer paso para manejar FOBO es notar cuándo pasas mucho tiempo preocupándote por cosas intrascendentes. Por ejemplo, si dedicas demasiado tiempo a decidir qué debes cenar o qué ponerte hoy, estás utilizando una valiosa energía mental que probablemente sería mejor utilizar en otra parte. Simplemente empieza a ser más consciente de estos momentos de investigación y comparación de opciones irrazonables.
  • Que decida otro. Una cosa que utilizo bastante cuando no me decido entre dos opciones es preguntarle a alguien si A o B sin que sepa las opciones. También funciona bien el cara o cruz o el par o impar (miras la hora. Si es un número impar, es sí. Si es par, es no). No hay lugar al arrepentimiento, la decisión está tomada. Aunque esto solo lo recomendaría para cosas intrascendentes, como qué cenar. Para las más trascendentes…
  • Utiliza un marco de decisión. Es simplemente un proceso que nos ayuda a decidir. Por ejemplo, el marco DECIDE: definir el problema, establecer los criterios, considerar las alternativas (¡pero no por mucho tiempo!), identificar la elección, desarrollar un plan de acción y evaluar la solución.

Si bien es perfectamente normal experimentar parálisis por análisis cuando estamos a punto de tomar una decisión importante, ya sea personal o profesional, en la mayoría de los casos, el FOBO se trata de opciones que no tendrán un gran impacto. Y, la mayoría de las veces, no tomar una decisión en absoluto es peor que elegir una de las alternativas  menos óptimas.

Si te interesa el tema y quieres ir un poco más allá: 

Algoritmos para la vida cotidiana: La ciencia de la informática aplicada a las decisiones humanas.


Si aún no lo has hecho:



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