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Locos y por qué no hacer paella con tu cerebro


Hace un tiempo, hablando con un lector, me comentaba que le gustaba mi contenido, pero que, muchas veces, no le veía la aplicación directa.

Es cierto. Escribo cosas que no siempre son de aplicar a nuestro día a día. 

Y creo que es necesario.  


Nunca he pretendido que esto se convierta en un libro de recetas o un aburridísimo «Paso 1, paso 2, paso 3…»

No solo porque el mundo ya esté lleno de estas cosas, sino porque me parecen contraproducentes en la mayor parte de los casos. 

¿Cómo? ¿Que lo práctico es contraproducente? 

Pues un poco.

Buscamos una solución rápida a cualquier duda o problema que se nos plantee. Queremos la solución ya y buscamos en Internet. 

Paso 1. 

Paso 2. 

Paso 3. 

Resuelto. 

Pero la realidad es que no resolvemos mucho así. Al menos no resolvemos lo que de verdad importa. 

Las recetas están bien para hacer una riquísima paella, pero no todo es paella. 

Puede parecer que las cosas prácticas son todo lo que necesitamos, pero no estoy de acuerdo.

La universidad y la teoría


Cuando estaba en la universidad me carcomía por dentro ver todas aquellas cosas que tenía que estudiar y no que «no servían para nada». No les veía ninguna aplicación práctica y ningún contacto con el mundo real (el laboral). 

Antes de la carrera, además, había hecho un ciclo, donde casi todo era práctica. Con ese bagaje, pues consideraba la teoría una pérdida de tiempo y mejor aprender haciendo. 

A día de hoy sigo aprendiendo haciendo, y eso está bien, pero siempre y cuando sepamos razonar lo que hay detrás. 

Y por esa capacidad de razonar y comprender otros aspectos, agradezco mi paso por la universidad y que me hiciesen entender cosas sin aplicación directa. 

Pero tardé mucho en verlo así.


Cuando me metí en el mundo del emprendimiento, todos buscábamos una receta mágica o un paso a paso que nos llevase a tener un negocio rentable. 

Lástima que nunca la hayamos encontrado por mucho que algunos digan que la tienen y que te la cuentan en su curso de xxxx euros. 

Si no hay una receta mágica para emprender, imaginate para vivir o para que estemos bien.

No existe ni existirá nada así, porque cada uno es único. Y por lo tanto, ha de descubrir por sí mismo lo que le va bien.

Lo mismo con los negocios, por eso comencé a hacer formaciones que no fueran un simple paso a paso sino que intentasen llevar a la persona que las hacía un poco más allá y razonase y entendiese. 

Y quizás es, en parte, lo que pretendo aquí. No dar cosas (únicamente) de aplicación directa, sino exponer ideas, reflexiones y conceptos.

Que en realidad no tengo ni idea de nada. Pero dedico tiempo a pensar. Eso es todo.

Lo que es útil para cada uno o lo que, en un momento dado, hace un clic en el cerebro, dependerá de uno mismo y no de un tutorial de cómo hacer gráficas en Excel. 

Tu cabeza, tu vida, no es un Excel. 

O no debería. 

Así que no la trates como tal. 

Creo que es mejor exponerse a cosas nuevas y pensar por uno mismo

Que a veces, una cosa tan estúpida como hacer un puzzle, te lleva a cosas que no esperabas. Pero eso ya te lo contaré el próximo día. 

Por el momento quiero hablarte de…

Locos

He estado escuchando el audiolibro Por si las voces vuelven de Ángel Martín. Si no lo conoces, es un cómico español que me cae bastante bien (ahora). Y el libro/audiolibro trata de cuando se volvió loco en 2017.

Osea, loco literal. 

Y te hablo de esto porque empecé a escuchar el audiolibro un poco por curiosidad y realmente me ha gustado mucho.

Muchísimo. 

Y esta es de esas cosas que hoy por hoy no creo que vayas a aplicar en tu día a día, pero que te puede llevar a reflexionar ciertas movidas que quizás hagan que, en un momento dado, puedas reaccionar mejor ante ciertas circunstancias. 

Bien porque se te vaya la pinza, se le vaya a alguien cercano o porque seas consciente de lo frágiles que somos y quizás la próxima vez que veas a alguien en la calle gritando y haciendo aspavientos, en lugar de juzgarlo, le entiendas o incluso le ayudes. 

Encima, Ángel cuenta todo esto con muchos detalles, con muchas reflexiones y aprendizajes y con mucho sentido del humor. 

Supongo que el libro está igual bien y lo puedes leer aquí: 

Por si las voces vuelven

Pero el audiolibro narrado por él tiene un plus de comentarios improvisados (o no tanto) que creo que lo hacen mucho más personal, divertido y para la reflexión. 

Yo lo he escuchado en Audible, por si te sirve, en el enlace de abajo tienes una prueba gratuita de 30 días:

Audible


Si aún no lo has hecho:



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