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¿Por qué seguimos perdiendo el tiempo con cosas que no funcionan?

Quizás te suena algo de esto: 

 «Mi relación no va muy bien, pero llevamos tantos años juntos que, ¿cómo voy a dejarlo ahora?».

«He gastado 2000€ en arreglar el coche, no voy a tirarlos a la basura porque ahora se haya averiado otra cosa. Prefiero gastar otros 3000€ antes que deshacerme de él».

«Me he dado cuenta de que no me gusta nada mi carrera, pero ahora no voy a empezar otra y desperdiciar estos 3 años que he pasado aquí».

«El negocio no acaba de arrancar después de 5 años, pero voy a esperar un poco más y a invertir en mejor maquinaria, porque ¿cómo voy a cerrar después de todo?»

A veces nos aferramos a cosas que sabemos que no tienen arreglo, pero nos empeñamos en que sí. 

¿Por qué hacemos esto? 

¿Somos bobos?

¿Pensamos que si abandonamos somos un fracaso? 

Bueno, algo tiene que ver con el fracaso. 

Pero en realidad es un sesgo cognitivo. 

El coste hundido

También llamado «pérdidas imborrables» o «ganancias irrecuperables», es el causante de este comportamiento irracional. 

Nos afecta en muchas facetas de la vida y parece que no tienen mucha importancia, pero nos hace perder el tiempo (y muchas veces el dinero). Nos hace un poco imbéciles. 

Te cuento un ejemplo mío. 

Seguro que hay más en mi vida, pero este es bastante ilustrativo. 

Tengo un par de webs con un amigo que hicimos hace unos años para monetizar. Nos han dado un poco de calderilla, pero que no llega ni para cubrir sus gastos. 

Hace unas semanas, caducaba el dominio de una de ellas. 

Mi amigo, antes de pagarlo de nuev,o me preguntó que qué hacíamos, si la dejábamos desaparecer, o qué. 

Y yo, aún sabiendo que no vamos a hacer nada con ellas, le dije algo como que podíamos dedicarle un poco de tiempo más y hacerlas crecer, que tenían potencial, que era una pena dejarlas ir… 

¿Una pena? 

Bueno, lo que hacen es ocasionarme ruido mental y causarme malestar porque no tengo tiempo ni ganas de ponerme a hacer algo con ellas. 

Así que lo sensato es dejarlas morir. 

Pero claro, pienso en todo el tiempo que hemos invertido en ellas y me da pena desperdiciarlo. 

Ahí lo tengo: el coste hundido delante de mis narices. Aun siendo consciente de ello no quiero soltar. 

En este caso no sigo invirtiendo tiempo en esas webs porque no lo tengo, pero sí un dinero para mantenerlas activas, que aunque no es mucho, me da para una cena y unas copas.

¿Es grave, doctor?

Mi ejemplo no es muy grave, pero el coste hundido nos puede llevar a caer en círculos viciosos de los que es muy difícil salir, porque cuanto más inviertes en algo (tiempo, recursos y/o dinero), más difícil es ponerle punto final.

Arkes y Blumer llevaron a cabo varios experimentos para demostrar que la falacia del coste hundido influía en las personas en la toma de decisiones.

El primer experimento fue un cuestionario, donde se les pidió a los participantes que imaginaran que habían gastado $100 en un viaje de esquí a Michigan y luego $50 en un viaje de esquí a Wisconsin, sin darse cuenta de que los billetes eran para el mismo fin de semana. 

Se les dijo que pensaban que disfrutarían más del viaje a Wisconsin. Luego se preguntó a los participantes a cuál de los viajes de esquí harían si fuera demasiado tarde para devolver cualquiera de los billetes.

El 54% de los participantes dijo que iría al viaje de Michigan, aunque la opción racional sería ir al viaje de esquí que sería más agradable, porque los costos se pierden de cualquier manera. 

Arkes y Blumer llegaron a la conclusión que más de la mitad de los participantes eligieron Michigan porque habían realizado una mayor inversión inicial, lo que proporciona evidencia de la falacia del coste hundido.

Nada que no hubiéramos deducido por nosotros mismos. 

Fueron un poco más allá de un cuestionario y decidieron proporcionar tickets de temporada con descuento en un teatro para ver si el dinero gastado en un ticket afectaba a la frecuencia con la que las personas asistían a los espectáculos.

Las personas pagaron el precio normal ($15), recibieron un descuento de $2 o un descuento de $7, pero solo después de indicar que querían comprar un ticket de temporada (esto demostró que estaban dispuestos a pagar el precio normal). 

Luego, registraron a cuántos programas asistió cada individuo y encontraron que los individuos en el grupo sin descuento asistieron a un promedio de 4.11 programas, en comparación con 3.32 programas para los individuos en el grupo de descuento de $2 y 3.29 programas para los individuos en el grupo del descuento de $7.

Arkes y Blumer concluyeron que la razón de la diferencia entre los grupos se debe a que el grupo sin descuento tenía los mayores costos hundidos y, por lo tanto, continuaron invirtiendo su tiempo en ir al teatro.

Ahora piensa en esto llevado a cosas más grandes. 

Tu carrera profesional. Tus relaciones. Tus inversiones

Puede ser la diferencia entre una vida con la que estemos a gusto o una pesadilla.

Pero… 

¿Tiene arreglo?

Bueno, dicen que el primer paso para arreglarlo es ser consciente de ello

Pero llegar al nivel de consciencia no siempre es fácil, porque así nos la juegan los sesgos cognitivos.

Claro que sin consciencia del problema no se puede solucionar. 

Así que diríamos que: paso 1, ser conscientes.

Como ves, yo soy consciente en mi caso con esas webs, pero aun así no hago nada. Quizás me falta un momento de reflexión y evaluación. 

Así que diría que el paso 2 es evaluar lo positivo que ha tenido hasta el momento y quizás así sea menos «doloroso» abandonar.

Y por último, siempre viene bien una opinión externa. Desde fuera siempre se ven las cosas de forma más objetiva (en este caso una persona externa no ha tenido que pagar ese coste). 

Así que podríamos decir que el paso 3 es consultarlo con alguien de confianza. 

Si aún así nos empeñamos en seguir, quizás necesitemos un poco más de ayuda, sobre todo si estamos hablando de algo mucho más grande que un par de páginas webs.

Más sobre sesgos cognitivos

Si aspiramos a tener un comportamiento más racional y tomar mejores decisiones, conocer los sesgos cognitivos nos ayudará en ese camino. Así que, si te apetece saber más del tema, puedes echar un vistazo a este libro: Sesgos Cognitivos.


Si aún no lo has hecho:



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