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Un mes de minimalismo digital


¡Wow! El tiempo vuela.

Ya ha pasado un mes desde que empecé mi reto con el minimalismo digital y vengo a contarte qué ha pasado. 

Un pequeño spoiler: no hay vidas cambiadas

Han pasado cosas buenas y de las que estoy satisfecha.

Y otras que las voy a contar hasta con un poco de vergüenza.

Los primeros días…

Fueron muy bien. 

Súper bien.

Un poco raros los momentos de espera, que me quedaba mirando a la pared. Y también por la mañana, que lo primero que cogía era el móvil. 

Por lo demás, genial.

0 síndrome de abstinencia como comentaban en el libro.

Estaba consiguiendo 1 hora de uso al día y contando que casi media hora era utilizando una aplicación de recetas mientras hacía la comida. Así que en realidad era mucho menos, porque la aplicación queda ahí abierta mientras yo estoy haciendo cosas. 

Pero, entonces, el tercer día pasó algo

Y como siempre, es culpa de mi archienemigo: Mark Zuckerberg.

Resulta que estaba mirando las redes sociales en el ordenador por movidas profesionales. Y una de esas 6 cuentas de Instagram de las que me encargo, requería mi intervención.

Había una story con una mención que tenía que compartir. 

Quizás creas que no era imprescindible, pero creéme que no es una excusa, era necesario.

Y claro, el bueno de Mark, que sabe que en el móvil interactuamos más, tiene capadas algunas opciones en el PC. Una de ellas es compartir stories.

Así que ahí estaba: la maldita app otra vez de vuelta en el móvil

3 días después de borrarla. 

Podría haberla desinstalado nada más acabar, pero la dejé, porque me temía que volvería a pasar algo así. 

Pero para no consultarla, la dejé en una carpeta escondida.

Y bueno, funcionó. Seguía sin prestarle atención. 

El móvil estaba en otra habitación mientras trabajaba y en mi tiempo libre, por ahí perdido sin que le hiciese caso.

Con mi hora diaria de pantalla, empecé a leer libros mucho más. En los ratos muertos, por la noche, en los momentos de espera…

Un libro en mi mochila

Y, entonces, aumenté el tiempo de pantalla a 1:30h

No por Instagram. 

Es que me dió por aprender a programar en Phyton, y había una app muy buena… 

Estaba aprendiendo una habilidad, así que sin más, no le di mucha importancia.

Dos semanas después de empezar esta especie de reto, volvió Facebook al móvil, por algo parecido a Instagram.

Y aunque sigo sin consultar Facebook para nada en el móvil, ahí hubo un cambio importante. 

Y es que de repente el móvil ya no estaba limpio de apps innecesarias. 

Ya había varias. 

Es un cambio sutil que parece no tener importancia, pero me jugó una mala pasada.

Y volví a la manía de coger el móvil de forma involuntaria en cualquier momento.

A mirar que había. 

Cuando no me apetecía leer o hacer algo, buscaba que ver en el móvil.

Como me había prohibido abrir las redes sociales, me hice trampas a mi misma abriendo las noticias de Google. 

Y de repente ya estaba en dos horas de uso al día

Y en esas estoy ahora mismo. 

Consulto el mail más de lo que debería y busco excusas para echar un vistazo a cualquier cosa.

A ver qué tiempo hace mañana.

A ver cómo va la bolsa.

A ver qué ponen en Filmin esta semana.


Encima el móvil ha vuelto a mi mesa porque espero una llamada de la Seguridad Social.

Pero estoy contenta de que sigo muy lejos de las 4 horas de antes, aunque he duplicado el tiempo de exposición de forma muy tonta. 

La experiencia ha sido más que positiva

Si ya era consciente del uso que estaba haciendo de la tecnología, ahora lo soy mucho más. 

Que me haya quitado un poco del móvil no ha implicado que me haya agarrado a un ordenador o a una tablet. Al contrario, me he agarrado a los libros. Y eso me parece mejor que bien. 

He terminado mi mes de «detox», pero no quiere decir que vaya a volver a lo de antes. 

Twitter no va a volver a mi móvil, estoy bien sin él. 

Seguiré luchando contra Mark y su imperio de robar la atención. Cada vez soy más consciente de qué infeliz me hace pasar un rato mirando qué hacen los demás o exponiéndome a contenido que rara vez es útil o bueno. 

Creo que seguiré adoptando métodos que me parezcan valiosos para sacarle partido a la tecnología sin que ésta secuestre mi atención.

Y tecnología nueva que haya decidido incorporar no hay, salvo que voy a probar Audible una temporada a ver que tal, ya que me lo han recomendado. (Pinchando en el enlace tienes 30 días gratis por si quieres probarlo también).


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